Hoy ha sido mi examen de oposición. Me ha salido bien. Creo que mi nota me dará para pasar a la segunda fase.
He sufrido muchísimo durante semanas. Un día me sacaron en ambulancia del instituto, después de estar 45 minutos sin poder moverme del suelo. Me hicieron pruebas y estoy perfecto. Solo era estrés. Llevo lidiando más de una década con ansiedad y jamás me había sentido tan al borde de la rotura como en estas semanas. Empezar de profe de secundaria y opositar es muy duro… por separado. Hacerlo a la vez es la cosa más dura que he hecho en mis veinte años de vida profesional, y os aseguro que he vivido muchas, muchas cosas.
Estas opos son un maltrato sistémico y calculado del estado, diseñadas perversamente para perpetuarnos como interinos, y despedirnos y contratarnos y movernos como fichas del Risk por dónde le conviene al sistema, a costa de nuestra integridad mental, económica, familiar. La mayoría solo van a firmar el examen. Trabajando a jornada completa y con obligaciones familiares, imposible asumir el tremendo coste de preparar las oposiciones.
Desde que me dio esa crisis me mareo con frecuencia, el estrés llega a atenazarme de tal manera que solo siento que me voy a caer, que pierdo el conocimiento. Me ha pasado conduciendo las 5 horas a Soria tras toda la semana de evaluaciones, me ha pasado haciendo los 2 exámenes donde te lo juegas todo a cara o cruz. Por suerte mis años canallas me curtieron para ser muy funcional en estados alteradisimos y lamentables de conciencia… 😅
Lo que hoy me alegra es que he sido capaz de hacerlos los putos exámenes, con mi salud jugando muy en contra. Me siento fuerte porque lo he luchado, (a sabiendas de lo que me hace más fuerte también me mata). Creo que he aprendido de mis errores para evitar llegar a este colapso la próxima vez, si es que hay próxima vez.
Y, ei, que ya estoy yendo pa riba, la prueba es que lo estoy contando. Que nadie se preocupe. Os leo y tengo ganas de volver a contaros mis cosas. 😘 ✊🏼