Bueno, todo esto como introducción. Tenemos una calle de un ancho excesido (con la brutalidad de 5,3 metros de ancho por carril), con árboles destrozados por los coches, con pasos peatonales casi borrados, de elevada velocidad cuando no doble fila, en la que pedalear es peligroso porque los coches estacionan en paralelo metiéndose de morro y saliendo marcha atrás, y con la acera norte estrechísima.
¿Qué hemos hecho? Mejor dicho, ¿qué estamos haciendo?
1. La actual banda de servicio norte, destinada casi en exclusiva al estacionamiento, se aleja de los pobres árboles y, en lugar de en paralelo, se pone en línea. Sí, caben menos coches, pero se mantiene el diseño original de la calle y, además, el residencial de la zona tiene garajes. Además, tenemos transporte público en la puerta.
2. ¿Qué haremos con el espacio que antes ocupaban los coches? Dos intervenciones de movilidad activa. Una, no sabemos muy bien cuando porque implica obra y money-money, ampliación de acera. Dos, carril-bici bidireccional y protegido, que conecta dos de las sendas ciclables que ya existen en las inmediaciones y que estaban desconectadas.
3. Siguiendo hacia el sur, 0,9 metros de seguridad entre carril-bici y la nueva banda de servicio destinada al estacionamiento. Los coches, como decía, van ahora en línea, y hacen de barrera a otros coches que quieran circular por el carril-bici.
4. Los carriles pasan de 5,3 para cada dirección a 2,75 metros. Si a alguien le preocupa, por aquí puede circular un autobús y un camión de basura sin problema. Bomberos también. Al estrechar los carriles, los coches van más despacio. Hemos podido comprobarlo ya, porque estos ya están pintados.
5. La ceja sur de estacionamiento pasa de paralelo a batería o espiga directa. De esta forma, no tienen que maniobrar por el centro de la calle como venían haciendo.
Pero esperad, que hay más. ¡Mucho más!