En realidad, la ley obliga a las empresas que venden productos envasados a hacerse cargo (de aquella manera) de los residuos generados. Por eso crearon un consorcio (Ecoembes), que viene a ser como una SGAE a la inversa: ellos ponen dinero, y ese dinero se utiliza para poner los contenedores y reciclar lo recogido. Lo que se recicla, claro; que mucho de lo recogido no hay manera de reciclarlo, es muy caro, o no les sale de donde les tendría que salir.
El cliente no recicla nada, simplemente deposita de forma separada en contenedores, y es Ecoembes quien tiene la responsabilidad de reciclar lo recogido.
¿Por qué el cliente debe ser quien ser responsabilice de depositar cada cosa en su contenedor? Por dos motivos:
1) Porque es también su basura y alguna responsabilidad tiene, qué narices. Haberlo comprado a granel.
2) Porque para reciclar, los residuos tienen que estar separados; si no, es muy difícil o imposible (el papel sucio, por ejemplo, no es reciclable). Aparte, el contenido de la mayoría de contenedores es separado a su vez más tarde. Por ejemplo, del contenedor de envases se separan las latas (usando electroimanes), y luego manualmente se separan los distintos tipos de plástico.
Hay que tener en cuenta que en los procesos industriales se precisa siempre materias primas puras y limpias; reciclar implica sacrificar esta pureza, encareciendo el proceso y típicamente empeorando la calidad del producto. Por eso el papel reciclado es peor: la materia prima no es la más idónea.