Además, nuestras críticas son profundas y con mirada tecnológica, pero también histórica, sociológica y psicológica.
Porque somos gente diversa pero ya veníamos de luchas anteriores.
Cada centro de datos que se para, no es con la intención de que se construya en otro lado. Eso es culpa de las Big Tech, no las resistencias. Por eso, cuando los de Zeewolde pararon el suyo y vieron que Meta lo iba a poner en Talavera vinieron a ayudarnos.