No sé si me molesta que siete emails después del primer contacto sigan sin decirme cuánto me quieren pagar por un evento al que me están invitando, o que me haya dado vergüenza a mí preguntarles directamente cuánto me van a pagar. ¿Por qué nos cuesta hablar de dinero, y entender que es un factor determinante para aceptar movidas?