Llevo 20 años en este activismo.
Al principio los argumentos de soberanía tecnológica que aportaba el software libre me parecían suficiente para no apostar por las redes privativas.
Pero como psicóloga experta en comportamientos digitales tuve que añadir los argumentos de salud mental.
Al colaborar con periodistas, no puede obviar el papel de la generación de bulos y como afecta a las democracias.
Ahora como ecologista, tampoco puedo negar su impacto medioambiental.