Entrar en un locutorio, y decirle al dependiente que te venda una batería. Y le pagas cuando se cargue.
Pero el dependiente del locutorio reacciona de manera airada, y no solo llama a la policía, sino que te encierra dentro del locutorio.
Piensas: bueno, cojo la batería, cargo el móvil, y pago al dependiente y al de bar.
Pero entonces... sorpresa