Salía con unos amigos por el centro y nos encontramos con Edward Norton y Jeremy Irons, que estaban grabando en la ciudad. Nos quedamos petrificados, mirándonos unos a otros "¿son... de verdad?".
Mis colegas se les acercaron por detrás para saludarles o algo así, pero ya estaban un poco lejos y simplemente pasamos de largo finalmente.