Lo de que "una tecnología no tiene por qué ser buena ni mala" me lo desmontaron a mí muy rápido en clase de filosofía del instituto, tendría yo 13 años. No recuerdo cómo salió el tema mientras nos explicaban los diversos tipos de falacias más comunes y propuse que una silla eléctrica podría tal vez usarse para asar pollos. Mi profesora entonces me dijo: "eso es una falacia tecnocrática. Una silla eléctrica está hecha para matar, y ese es su cometido". Me quedó cristalino.
Pues con las big corpos pasándose morteradas de millones para que Incel McSoltérez se zurre la sardina con personajes de anime, o el pedigüeño neuronal del despacho oval haciendo vídeos con estatuas de oro en Gaza, pasa lo mismo: es una tecnología con una ideología y un propósito detrás muy claro. Lo demás es buscar tres pies al gato.
Hay gente que no entiende conceptos básicos de filosofía de instituto y luego se hacen llamar "activistas".