Y ojo, en un pispás se creó la figura del "prompt engineer", que btw supuestamente cobran una pasta, y simplemente siguen unas reglas que entran en una tarjeta de biblioteca y que se resumen en 2 palabras: sentido común.
Tal vez aderezado con habilidad lingüística. Pero vaya, nivel bachillerato. O bueno, nivel de alguien que lee al menos dos libros al año. Dos libros gordos. Sin trampas.