Ayer volviendo a casa por la noche ya tarde, oigo delante de la puerta unas voces. Me escondí para que no se viese e intentar averiguar qué estaba pasando: ¡había una chavalita metida detrás de un coche llamando al gato y sacudiendo una bolsa de comida!
Me dice que se le ha escapado el gato y que está por el jardín, que a ver si puede pasar, que si me ve a mí se asusta. Voy con ella iluminando con la linterna del móvil. Del gato ni rastro, pero como entró sin mirar, igual de mis apios tampoco.
Total, que el gato no aparecía y yo me fui a dormir. Espero que lo encontrase, que los gatos de la colonia son muchos y muy bravos.