Llevamos tres noches en la acampada por la vivienda en Sol y nos sumamos a las movilizaciones por la vivienda del 3 y 4 de octubre en todo el Estado español.
Las mismas corporaciones invierten en combustibles fósiles y participan en el negocio inmobiliario.
Necesitamos un modelo económico que proteja lo que realmente importa: la vida de la gente.
Porque defender el derecho a la vivienda también es ecologismo.